sábado, 18 de noviembre de 2017

EN77-V1 ¿Seguridad de la información es aislamiento?




Una de las experiencias más paradójicas que hemos tenido en nuestro ejercicio consultores fue cuando una empresa nos pidió apoyo para ayudares con su sistema de gestión de la seguridad de la información ISO 27001. Al solicitarles una cita personal, se nos informó que no se podía hacer por políticas seguridad, cuando solicítanos una dirección de correo se nos informó que tampoco no podrían suministrarnos esa información y mucho menos el número del teléfono celular del responsable de la seguridad de la información: no pudimos conocer su necesidad por lo que no hicimos una oferta.

Parece que la frase “son políticas de seguridad de la información” se convierte en la explicación para la inacción.

A muchos también les habrá pasado que cuando llegan nuevos a una organización se les informa que está prohibido el uso de redes sociales por “políticas de seguridad de la información”, pero sabemos que en esta época el trabajo colaborativo es algo esencial  y que cortarlo implica el riesgo de quedar fuera del mercado. Hemos sido testigos de que, muchas veces, estás políticas, en verdad, no están montadas para la seguridad de la información, sino por el temor de los empresarios de que el trabajador pierda tiempo en las redes sociales o escuchando música o en juegos o pornografía o fútbol… malos trabajadores siembre ha habido, si se desconfía de su competencia hay que tomar medidas: o desarrollar nuevas habilidades o despedirlos, pero no implantar medidas de seguridad de la información peligrosas para la supervivencia: la vida de una empresa está en el movimiento.


Por otro lado, fuimos testigos de primera mano cuando a uno de nuestros clientes fue hackeado por una exempleada, que no quedó contenta con su salida de la organización (meses antes la habían despedido con justa causa): atacó los correos, redes sociales, página web de la empresa… cuando se es amenazado por alguien que se desconoce (al comienzo se ignoraba quien era), la paranoia toma lugar, y saca de los individuos demonios increíbles. El miedo puede hacer que las acciones para eliminar la fuente que lo origina sean desesperadas y en su mayoría equivocadas. Una empresa no se puede gestionar desde el miedo.

Estamos, pues, entre dos polos: un control férreo que nos aislé y una falta de control que nos ponga en una situación muy grave de vulneración.

¿Por dónde comenzar a resolver esta situación?

Sabemos que todo costo que no dé valor al producto o servicio es ineficiencia pura, en mundo donde el precio es el rey, eso se debería evitar a toda costa. Una buena forma de resolver esta encrucijada es que a cada acción de seguridad de la información que estemos planificando tomar, nos preguntemos: ¿esta acción le agrega valor al servicio o producto? Y si la respuesta es un no contundente, quiere decir que estamos en el polo cerrado de la seguridad.

En la famosa serie de Netflix Black Mirrow se nos muestra un mundo de avances tecnológicos que superan la imaginación, pero también cierto precio que hay que pagar por esos avances… desde la invención de la rueda, que más tarde traería la consecuencia de que no hiciéramos el ejercicio que requiere nuestro cuerpo, disparando muchas enfermedades… hasta cada uno de los avances tecnológicos que se nos presenta en la serie con consecuencias muy fuertes: hay que entender lo que pasa y buscar un justo medio.

Los dejamos con este video sobre nuestra misión más importante como humanos: el movimiento. Jorge Drexler